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Sunday, April 2, 2017

Crítica 'Demolición'


La pérdida de un ser, cada uno que decida si es querido o no, puede ser un momento clave en la vida de una persona. Una etapa en la que el mundo como lo conocías deja de tener sentido. 'Demolición' nos muestra una historia de pérdida, de locura, de pasotismo, de (auto)destrucción cargadas con humor ácido con las que intenta proyectar una forma de lidiar con el pasado, el presente y el futuro.

Davis Mitchell es un hombre de éxito. Trabaja en un banco de inversiones junto a su suegro, tiene la casa perfecta, el coche perfecto y la mujer perfecta. Todo es perfecto en su vida hasta que ella muere tras un accidente de coche que a él le deja ileso. Un golpe duro que no genera ningún efecto sobre él. Su vida no cambia tras el accidente sino después de recibir respuesta a una queja/desahogo que escribió a una empresa de máquinas expendedoras cuando una de estas se "tragó" su dinero. Durante ese duelo, Davis experimenta una evolución en la que, tras reprimir cada uno de sus sentimientos, explota hasta destruir, literalmente, todo lo que en un día tuvo sentido para él.
'Demolición' nos muestra, sin que sea una novedad, un drama humano sin toques de surrealismo. Nos presenta a unos personajes con defectos, con miedos e inseguridades. Con maneras bastante peculiares con las que intentan adaptarse a sus realidades y redimirse de los errores cometidos. También mezcla ese drama existencial con una historia de amor poco convencional que, aunque no acaba de convencer del todo y se mantiene en un segundo plano, no deja de ser vital para la transformación del personaje protagonista.
Si a algo nos tiene acostumbrados Jean Marc Vallée ('Dallas Buyers Club') es a presentarnos historias capaces de impactar, aunque sea mínimamente, al espectador. Incluso si acabas desquiciado viendo la película, es capaz de generar esa respuesta que muchas otras no serían capaz de hacerlo. Aunque está muy lejos de considerarse el mejor trabajo del cineasta canadiense, sí que tiene el mérito de no cansar al público con este tipo de historias con las que va engrosando su carrera en la industria cinematográfica. Su estilo y su capacidad de articular la película, aunque en esta ocasión cuente con un rostro desconocido llamado Bryan Sipe para este efectivo guión, comienza a convertirse en una huella de director incapaz de pasar por desapercibida. 

Personajes destructivos con encanto

Pero como es un drama humano, qué mínimo que centrarnos en el personaje principal y en la magnífica interpretación que nos regala el que podría ser, o al menos así lo pienso yo, uno de los mejores actores (a la vez que ignorado) del momento: Jake Gyllenhaal. Este papel no ha sido un desafío para él ya que ya han sido muchas las veces que el actor estadounidense se ha tenido que enfrentar a personajes complejos, inadaptados y con una personalidad bastante atrayente a la vez que destructiva. Quizás todos sus papeles memorables tengan esto en común. Pero esa empatía que consigue por parte del espectador es una cualidad que muy pocos intérpretes son capaces de conseguir durante su carrera. Su manera de desafiar a esta mente torturada crea un antes y un después tanto en los personajes secundarios que le rodean como a cada una de las personas que podrían estar viéndole. 

Junto a él participan en esta película tanto rostros conocidos como el de Naomi Watts en el papel de la mujer encargada del servicio al cliente de las máquinas expendedoras así como Chris Cooper en el papel de suegro. Pero sin duda, una vez más, la revelación la encontramos en el personaje de Chris, interpretado por un inexperto actor llamado Judah Lewis. Sin proponérselo, el personaje de Gyllenhaal se convierte en su saco de boxeo personal a la vez que su mayor confidente, otorgándonos las mejores escenas cuando ambos están en la pantalla. El trasfondo social que acarrea este personaje es innegable: una adolescencia dura, represión de la sexualidad y la no aceptación del verdadero ser lo convierten en otro capaz personaje capaz de dejar huella en el espectador. 
La voz de Gyllenhaal nos narra esta historia que, aunque a veces puede resultar algo confusa, nos deja claro que la vida es tan enrevesada y difícil como este largometraje pero que, al final, todo tiende a solucionarse. Un claro ejemplo de vidas entrelazadas capaces de destruirse entre sí mismas antes de ayudarse a recomponerse. Una película tóxica, embriagante, atrayente por el uso de unas bellísimas imágenes a cargo de Yves Belanger, director de fotografía de películas como 'Brooklyn' o 'Laurence Anyways'. Sin duda, 'Demolición' es una película que quizás no llegue a ser recordada ni como la mejor película del director ni la de su intérprete pero sí que conseguirá mantenerse en la mente del espectador durante mucho tiempo.

7/10
Crítica publicada originalmente en ecartelera.com ¡Click!

Saturday, December 17, 2016

Crítica de 'Rogue One: Una historia de Star Wars'


Se podría decir que la nueva generación de películas de la gran saga y franquicia que es 'Star Wars' se está viviendo de manera intensa entre los fans incondicionales del mundo creado por George Lucas y los críticos. Tras el arrollador éxito con el que se estrenó 'Star Wars - Episodio VII: El despertar de la Fuerza', llega a los cines de todo el mundo 'Rogue One', el primer spin off de la saga con muchos fallos pero a la misma vez cautivador. 

Lo más llamativo de la película en sí es que trate sobre un hecho de la historia de este universo cinematográfico del que ya sabemos su final. Esa información previa no hace que el espectador pierda el interés por saber cómo se consiguieron los planos para destruir la temida Estrella de la Muerte pero los méritos de esta película recaen, sobre todo, en el homenaje a la saga más que a la propia historia que quieren contar. Una trama que podría considerarse como curiosa para terminar de completar uno de los miles de puzzles que forma el universo Star Wars se queda reducida a una película de acción con gran calidad cinematográfica pero cuya estructura flaquea. 

Como homenaje funciona a la perfección, eso no hay quien le pueda quitar el mérito a Gareth Edwards. La aparición de personajes conocidos de la saga, con o sin intervención del CGI, es un complemento excelente para que las mentes más críticas con estas nuevas películas, que viven dentro de la nostalgia de lo buena que fue la primera trilogía, se queden ligeramente satisfechos. A pesar de que estamos ante una película a la que le cuesta profundizar en los nuevos personajes que nos presentan, sus vínculos y sus inquietudes más allá de su objetivo principal. 


Jyn Erso prometía ser la nueva heroína de este universo como Rey lo fue para la cinta de J.J. Abrams. Una promesa que se disipa en la nada ya que, a pesar de que la interpretación de Felicity Jones destaca ligeramente sobre el resto del reparto, deja que desear como estrella de la película. Por lo que, en vez de encontrarnos ante una rebelión con un personaje femenino a la cabeza, nos tenemos que conformar con un acertado protagonismo coral multirracial formado también por Diego Luna, Donnie Yen, Wen Jiang, Riz Ahmed y Alan Tudyk que presta su voz al nuevo droide carismático K-2SO. Unos protagonistas a los que les costará convertirse en los favoritos del público como ha ido ocurriendo en el resto de películas de la saga. 

Si el fan ha crecido viendo las películas de Star Wars en su versión original, disfrutará de manera excepcional del villano por excelencia de la saga: Darth Vader, ya que James Earl Jones volvió a prestar su voz a este aclamado personaje. En la versión española se echará de menos la inconfundible voz de Constantino Romero pero aun así, es algo que se podrá soportar ya que la presencia de este personaje no acaba siendo tan imprescindible para la historia como sí lo fue en la primera trilogía. 

Ben Mendelsohn es quien asume la responsabilidad de dejar al lado oscuro en el lugar que le corresponde con una buena interpretación y un personaje lo suficientemente atractivo para el espectador. Pero, como también ocurre con el grupo protagonista, la falta de información hace que las tramas humanas se fundamenten en lo puramente superficial, sin indagar apenas en las aspiraciones y los motivos detrás de cada acto que se ve. Mads Mikkelsen está cómodo en cualquier papel al que se enfrente y así lo demuestra interpretando al doble agente Galen Erso, el creador y aniquilador de la Estrella de la Muerte. Un personaje que llama tanto la atención que bien podría ser buen material para su propio spin-off. 


Como aportación personal diré que temí el resultado de la película cuando, tras llevar más de media hora, comencé a desprenderme de todas las expectativas que me había creado con esta película. Tal y como anunciaban las primeras opiniones sobre la cinta, ésta tenía un arranque difícil, lento y bastante oscuro en comparación a lo que estábamos acostumbrados a ver. Efectivamente, la falta de profundidad de los personajes, la carencia de empatía y un conflicto lo suficientemente impactante para llamar la atención que tardaba en aparecer provocó una ligera desilusión general ante lo que prometía esta película. 

Pero como anticipaba todo el mundo, el segundo y tercer acto de la película es un sinfín de emociones que te hacen recordar por qué se merece Star Wars el título de mejor saga cinematográfica de la historia. 'Rogue One' no arriesga y ofrece al espectador lo que siempre se ha visto en las películas que ha funcionado: persecuciones, soldados imperiales, blasters disparando por doquier, situaciones de humor, villanos contra héroes en unos escenarios impactantes... Es decir, la combinación de lo mejor de todas las películas condensadas en 45 minutos de película frenéticos. 

Esa falta de riesgo y de profundidad en su inicio y en el desarrollo de muchas de las situaciones a las que se enfrentan los personajes se nos olvida cuando nos quedamos tan satisfechos con el final apoteósico que nos ofrece 'Rogue One'. Una película que, tras pasar el momento del hype extremo y pensarla con las ideas claras, hace que tengas una opinión bastante positiva sobre ella a pesar de que no aporte ni momentos ni personajes que perduren en el paso del tiempo. 

7/10